No pasa nada. Déjame por favor. Me extrañó mucho verte en un lugar como ese, y me enfureció saber que cualquier hombre pudiese estar mirándote, porque estabas muy bonita. No puedo negar que eso había captado mi atención. Me puse de pie para dirigirme al baño cuando unos pasos más adelante dirijo la mirada donde estaban los muchachos y ahí lo vi, con cara de extasiado sobandose la entrepierna. El lugar estaba repleto, no era para menos, todos los hombres de la ciudad lo visitaban y su nombre andaba en boca de todos nuestros amigos. |