Puedes estar segura de que tú la superarás. La litera siguió su paseo y la risa de la princesa se alejó. ―Pero qué tonterías dices, Sheritra? – intervino madre que acababa de introducir todos los dedos de uno de sus pies en la boca de Disenk. Pero no he sentido odio hacia ti. —No soy estúpida, cielo… dicen por ahí que a los hombres se les queda grabada en la memoria la primera masturbación, máxime si la recibe de los labios de una bella esclava. No había hecho mucho ejercicio pero había pasado la mayor parte del día de pie y eso me agotaba. |