Jacobo, soy Nando, tengo que verte urgentemente, te debo una explicación, imagino que me estarás maldiciendo por lo que has leído en otros periódicos. Estaba sumido en mi redacción, los timbres de teléfonos, las carreras de la redacción no iban conmigo, solo quería acabar esa maldita entrevista y olvidar a ese ser despreciable llamado Fernando Escalder, la primera impresión era la valida, nada de lo que había pasado el día anterior era ya bonito, me sentía sucio embaucado. ¿Qué te apetece comer?No sabia que responder, mi reacción fue encogerme de hombros y sonreír como un estupido, ante lo cual mi anfitrión reía de manera ostensible al ver mi estado de asombro ante tal dispendio. Su cuerpo comenzó a moverse rítmicamente, un mete y saca cadencioso que provocaba deliciosas sensaciones de placer en todo mi ser, así follando despacio estuvimos por largo tiempo, a medida que pasaba el pintor iba imprimiendo un ritmo mas acelerado, su respiración se volvía entrecortada y los espasmos de placer se repetían con mayor frecuencia. Como me tratan como si fuera una maquina de generar dinero, me organizan mi vida, cuando debo conceder entrevistas, a quien se las concedo, a que cenas, fiestas y actos debo asistir. Pasó mucho tiempo, mi grabadora ya había terminado de grabar y allí continuábamos, ya habíamos pasado del café inicial a saborear un delicioso whiskey escocés y la conversación no giraba en torno a el, ahora yo le respondía sumisamente a todas aquellas cuestiones que el me iba planteando. |